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Berrinches

 

Cuantas veces nos hemos encontrado en situaciones en las que los pequeños no saben como expresarse o pedir algo y estallan en llanto, gritan o hasta se tiran al piso para lograr ser atendidos. Si tal vez no has pasado por esto, es posible que llegue a ocurrir y si has pasado ya sabes a lo que nos referimos. Un berrinche o rabieta es una situación controlable si conocemos a nuestros pequeños o logramos aprender su lenguaje.

Es algo común que los pequeños reclamen toda la atención y busquen llamar la atención, es cuando caemos en el error de no delimitar sus acciones y dejarlos salirse con la suya con tal de evitar que “sufran” o “dejen de estar contentos”, es entonces cuando al consentirlos les hacemos

Los niños quieren todo para ellos y muchos papás caemos en el error de complacerlos, con el fin de evitar a toda costa que “sufran”. Amar, cuidar y consentir a nuestros hijos no está mal, pero a veces ellos necesitan aprender que no pueden tenerlo todo, y mucho menos a través de un berrinche. Por todo ello, aquí te cuento las cinco acciones que a mí me ayudan a tranquilizar a mi hija cada vez que hace un berrinche:

1. Dale otra dirección a su atención

cuando te percates de que va a empezar un berrinche. Si tu hijo comienza a hacer un berrinche porque quiere que le compres un juguete, con suavidad tómalo de la mano y pídele que te acompañe a buscar el alimento que tanto le gusta a su perro; haz que su mirada y su atención se vuelquen en otra cosa, que no sea lo que él quiere. Puedes también pedirle que juntos canten su canción favorita o contarle un cuento, o un chiste.

2. Abrázalo o levántalo del piso

Es necesario que lo controles. Si a pesar de lo anterior prosigue en su intención y ya ha empezado a gritar o a patalear. Lo importante es que le otorgues una explicación.Los niños, al igual que tú como adulto, necesitan razones válidas para saber el porqué de las cosas. Acércate a él, míralo a los ojos y con un tono de voz calmado dile “Te entiendo, sé que quieres que te compre ese chocolate, pero recuerda que no has comido y es necesario que primero lleves comida sana a tu pancita y después compramos el chocolate”. En cuanto concluyas la frase tienes que volver al paso 1, redireccionar su atención.

3. Es imprescindible que dejes tu actitud de mamá comprensiva y le hagas saber que tú eres la autoridad

Si a pesar de esto ahora grita aún más, o incluso ha comenzado a agredirte. Te sugiero que con un gesto de molestia (evita forcejear con él o insultarlo) le des unaadvertencia;puedes decirle “Estás empezando a perder el control y así no funcionamos, te he dicho que no, y no hay marcha atrás”. Tómalo de la mano con firmeza (sin llegar a lastimarlo) y llévalo contigo, pero ignora todo lo que hace o dice. Con esto le estás demostrando que fuiste amable y comprensiva con él, pero que no tolerarás más una mala actitud.

4. Mantén tu postura

Si lo has hecho bien, a estas alturas el pequeño debe de estar sollozando y tratando de recuperarse de su “gran decepción”. Es importante que sigas ignorando lo que dice y mantengas tu cara de molestia. Aún no es tiempo de ser cariñosa con él, si lo haces puede volver al berrinche. ¡Recuerda que nuestros hijos están midiéndonos hasta que marquemos el límite.

5. Dale, con amabilidad, la explicación que ya le habías dado en el paso 2

Cuando tu hijo ha conseguido mantenerse tranquilo por más de cinco minutos es momento de hablar con él. Es necesario que vuelvas a explicarle, y dejarle bien claro que no accederás otra vez a sus chantajes. Pregúntale si ha entendido el por qué le has dicho que no a su petición y escucha lo que te dice, pon atención a las emociones que expresa e invítalo a que no lo vuelva a hacer.

No tengas miedo de darle razones a tus hijos, no importa que tengan 2, 5 o 7 años de edad; no subestimes su entendimiento. Verás cómo entre más explicaciones razonables des, más rápido dejarán de hacer berrinche por la misma situación. Si no te das por vencida y lo llevas con firmeza te sorprenderás de los buenos resultados.

Puedo decirte que mi hija de vez en cuando intenta hacer un berrinche, pero ha dejado de hacerlo tan seguido y ahora es ella quien me dice, “Mami, primero hay que comer y luego compramos el chocolate”.

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